martes, 26 de enero de 2016

Democracia en primera persona


Para tener en cuenta:
  • Nací en 1964 en San Juan.
  • Viví en muchas provincias, ciudades y pueblos durante mi infancia y adolescencia, por eso conozco las diferentes mini culturas que habitan en cada región.
  • Viví en Buenos Aires en la turbulenta y violenta época antes de los militares, recuerdo muchas cosas que no se cuentan.
  • Estudié Educación Cívica en la escuela secundaria.
  • Creo en los Derechos Humanos y en la Democracia, no como palabras de propaganda, sino como conceptos de vida.
  • No estoy afiliada a ningún partido, pero respeto a Ricardo Alfonsín como ejemplo de Presidente y persona.

Estoy desempleada desde hace varios años.  Mi último trabajo bien pago fue para una institución extranjera que valoró mi experiencia, mi capacidad, mis aptitudes y mi actitud proactiva.  Trabajé en negro y por unos pocos pesos esporádicamente para un gobierno municipal.


Actualmente vivo en San Juan, pero viví muchos años en Mendoza (Godoy Cruz, San Rafael y Malargüe).


De los años K, donde democracia se escribía con K, me queda un recuerdo amargo:



  • Fui amenazada por trabajar en los medios y hacer investigación periodística de temas escondidos
  • Tuve que dejar un trabajo por no aceptar las insinuaciones y acoso sexual de jefes o directores de turno. (Politicamente designados)
  • Tuve que elegir entre trabajar en los medios o tener un trabajo con recibo de sueldo, porque hacía pensar a los oyentes y producía programas con contenido cultural.
  • Tuve que dejar un trabajo y fui injustamente acusada por no aprobar a hijos de funcionarios que no estudiaban y no cumplían con las aptitudes requeridas para su nivel.
  • Terminé en una 'lista negra' municipal por pensar diferente, por no rendir honores al gobierno de turno, por defender la verdad y por exigir respeto profesional.



Me asombra ver en las redes cartas abiertas de funcionarios que ahora han sido despedidos y reclaman la injusticia de haber sido echados por ser de otro partido.  No me alegra.  Me apena.  Sin embargo, lo que me sorprende es la falta de memoria de quienes estuvieron con el equipo ganador y fueron testigos de cómo muchos no podíamos acceder a un trabajo bien pago o en blanco, por estar en esa 'lista negra'.  A nadie le deseo que viva lo que yo viví y sigo viviendo,  porque aún sigo desempleada y sobrevivo gracias a la ayuda familiar.  Es injusto y casi irónico que las mismas personas que sólo daban trabajo a 'compañeros' de partido, amigos, novias y familia, ahora digan que está mal.  Yo, que ellos, me llamaría al silencio.  Porque ningún funcionario podía 'jugarse' y darle un puesto a alguien de la 'lista negra' sin el consentimiento del intendente y de algún modo fue complice de toda esa injusticia.


Un municipio es apenas un pedacito de nuestro país.  Quiero creer que todos los municipios no son iguales.  Porque el nuevo gobierno municipal de turno, ha llenado el organigrama con amigos, parientes y socios.


Me gustaría vivir en un país donde las personas accedan a un trabajo o cargo sin importar su edad, religión, color político y talle de ropa.  Me gustaría vivir en un país donde las personas accedan a un trabajo por su capacidad, su profesionalismo, su honestidad, sus aptitudes, su capacidad de adaptarse y mejorar cada día.


Me da esperanzas que el Presidente Mauricio Macri haya buscado CEOS y gente de empresas con experiencia en administración, finananzas, cultura, medicina o lo que sea necesario para ocupar los cargos importantes.


Es hora de que la historia en este país deje de ser un péndulo.  Es hora de dejar las revanchas.  Es hora de que los cargos públicos y privados sean por concurso, por oposición de antecedentes y porque no, con examen de aptitudes de por medio.


A quienes están llenos de impotencia porque no saben qué hacer con sus vidas, porque el gobierno de turno los dejó sin trabajo: bienvenidos al club.  Es injusto, es anti-democrático, es poco profesional.  No me hace feliz.  Me pone triste, porque crecí creyendo que me gustaría vivir en Democracia.


Susana Lorenzo
Enero 2016