miércoles, 9 de septiembre de 2015

Matemáticas y ventanas cerradas

Mientras me contaba sobre el intento de suicidio de un familiar cercano de casi 30 años, con esposa, hija, trabajo y casa en construcción (recalcó cada una de las posesiones materiales); su corazón se iba llenando de ira.  Cuando intenté preguntar por quien ahora está en terapia intensiva, su enojó resultó en un insulto ofensivo hacia esa persona que había ‘elegido hacer sufrir a su familia’.

“Todo es cuestión de matemáticas: en la sala de espera habían 30 personas (entre amigos y familiares), rezando y esperando; él es uno solo.”

Decidí sacar otra cuenta: la decisión de quitarse la vida no es algo que sucede en un día, ni en 30 días, es algo que se gesta, se construye durante varios meses e incluso años.  Hay generalmente un factor detonante en el final del camino, pero la semilla pudo haber sido plantada, incluso en la temprana infancia.  Entonces si sumamos los días de angustia, de pena, de frustración, de soledad emocional, de vacío espiritual o de impotencia, el resultado excederá por mucho el número de personas que sufren.  A veces, la cuenta no se saca con número, sino que es una relación entre intensidad y duración.




Es cierto, uno puede elegir martirizarse y sufrir en silencio (porque ninguna de esas 30 personas puede ver más allá de la apariencia cotidiana y difícilmente pueda comprender los escombros que arrastra el río subterráneo).  Puede elegir la ecuación simple y dejar que 15, 20, 30 o 50 personas, estén tranquilas y ‘felices’,  porque uno hace todo bien y cumple con sus deberes de hijo, padre, amigo, vecino, compañero de trabajo  y contacto frecuente en las redes sociales.  Uno puede volverse casi invisible y acostumbrarse o resignarse a vivir aquello que otros no entienden, guardarse los gritos, masticar la impotencia y petrificar el corazón.

Me pregunto cuántas de esas personas que reclaman nuestra pertenencia están en los momentos oscuros, resuelven los problemas que nos ahogan o se toman el tiempo para leer nuestra mirada, abrazar nuestro corazón  y hacer un mínimo intento por comprender.

Apuntes sobre el suicidio
(Libro en proyecto)
Soledad Lorena©
Septiembre 2015